[...] "La circunstancia de que en la esencia de la perfección buscada hay algo que desemboca en la imperfección se nos impone hoy cada vez de manera más innegable. Pero este punto de vista no engendra por cierto una nueva interpretación, sino que únicamente nos hace suponer que la intentada perfección no es todavía la verdadera perfección y que por eso debemos procurar "más de la misma". Y así nos damos cuenta con asombro y sin comprenderlo que no sólo construcciones científicas sino también construcciones sociales determinan realidades que son lo contrario del estado ideal esperado: la medicina comienza a contribuir a las enfermedades; facultades cada vez más especializadas forman alumnos cada vez más mediocres; las personas adiestradas en las técnicas de la comunicación se convierten en sordomudos intelectuales; los medios cada vez más rápidos de intercambio y comunicación y otras conquistas destinadas a ahorrar tiempo nos dejan cada vez menos tiempo para nosotros mismos; las disposiciones sociales cada vez más amplias y generales acrecientan la incompetencia de los ciudadanos; la justicia y las prisiones parecen agregar nuevos delincuentes; y cada nuevo progreso social acelera el deterioro de nuestra libertad personal. Y lo mismo ocurre con el individuo. A él se refieren las palabras introductorias del maestro zen. Quien quiere olvidar recuerda tanto más dolorosamente; quien se esfuerza por dormir permanece insomne; quien quiere ser particularmente chistoso aburre; quien se reprocha estar triste, sin tener motivo ni razón para ello, se sume en la depresión." Paul Watzlawick y otros |