
![]() |
|||
|
|
|
LOS ATAQUES DE PÁNICO El otro día recibí el siguiente correo electrónico:
Paloma, que así se llamaba la persona que me lo envió, ya había identificado su problema: ataques de pánico (traducción del inglés panic attack), un trastorno también denominado crisis de angustia. El ataque de pánico es un estado natural que el cuerpo puede sufrir cuando la persona se encuentra ante un peligro de muerte. Sólo que en casos como el de Paloma, los ataques se desencadenan fuera de tiempo y sin pretexto aparente. Según el Manual de Enfermedades Mentales (DSM-IV-TR) -que es una clasificación de este tipo de enfermedades elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría, utilizado habitualmente por los psicólogos y psiquiatras para establecer sus diagnósticos-, los ataques de pánico son un trastorno caracterizado por la "aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros diez minutos:
Hace pocos días, hablando con uno de mis pacientes, me decía: "yo no sé si alguna vez tú hayas sentido un ataque de pánico, pero si no, te voy a decir que es como si te estuvieras muriendo, sólo que la muerte nunca llega para liberarte... sólo te quedas en la agonía que se prolonga en todo su horror". Como Paloma, la persona que sufre un ataque de pánico por primera vez, casi siempre termina en el hospital, pues las sensaciones son tan fuertes y reales que uno cree verdaderamente que se va a morir. Afortunadamente, esto no ha sucedido en ninguno de los casos en los que se diagnostica finalmente dicha enfermedad. Sin embargo, una vez que ha sufrido la primera crisis, la persona comienza a tener un miedo terrible a que le vuelva a suceder (miedo al miedo), algo que además suele ocurrir insospechadamente en cualquier momento o situación. Es por ello que los ataques de pánico resultan muy incapacitantes: el temor y la inseguridad limitan mucho los movimientos. Hay personas que llegan a quedarse en casa sin salir, haciéndolo exclusivamente acompañadas y solamente cuando es imprescindible. Y, a menudo, se desarrollan fobias específicas, evitando las situaciones concretas en las que se sufren los ataques: en el ascensor, conduciendo, en el avión... Paloma dudaba en su correo electrónico sobre qué debería hacer. Pues bien, una vez descartadas las enfermedades de carácter orgánico (en particular trastornos endocrinos, circulatorios, dificultades de tensión arterial, etc.), conviene consultar cuanto antes con un especialista, psicólogo o psiquiatra. El tratamiento precoz es muy importante y determina en gran medida el pronóstico favorable de la enfermedad. Dicho especialista valorará la conveniencia de prescribir algún medicamento y, sobre todo, puede ayudar a:
Los ataques de pánico afectan a muchas personas, estadísticamente más a las mujeres que a los hombres. Suelen comenzar más allá de los 25 años y son la causa de mucho sufrimiento y, sobre todo, de una minusvalía personal y social creciente que impide a las personas realizarse y ser felices. Sin embargo, es una enfermedad que puede superarse. Lo importante, como casi siempre ocurre con los problemas que nos afectan, es tomar la decisión de afrontarla solicitando ayuda. Pedro J. de Haro
|
|
© Psicomed S.L. -
T. 91 639 82 66 -
|