F44.0 Amnesia disociativa
![[Criterios DSM IV]](../Images/dsmiv1.gif)
La característica principal de este trastorno es la pérdida de
memoria en general para hechos recientes importantes, no debida
a un trastorno mental orgánico y demasiado intensa como para ser
explicada por un olvido ordinario o por cansancio. La amnesia se
centra habitualmente alrededor de acontecimientos traumáticos, tales
como accidentes o duelos inesperados y suele ser parcial y selectiva.
La extensión y alcance de la amnesia varía a menudo de día en día
y según quién explore al enfermo, pero hay un núcleo común persistente
que no puede ser recordado en estado de vigilia.
Los estados afectivos que acompañan a una amnesia psicógena son
muy variados, pero es rara una depresión grave. Pueden presentarse
perplejidad, angustia y diversos grados de un comportamiento de
búsqueda de atención, pero a veces es sorprendente una tranquila
aceptación del trastorno. Los adultos jóvenes son los más frecuentemente
afectados, siendo ejemplos extremos los casos de varones sometidos
al estrés del combate. Los estados psicógenos disociativos son raros
en las edades avanzadas. Puede presentarse también un vagabundeo
limitado sin propósito, pero dado que suele acompañarse de un abandono
del aseo personal, rara vez dura más de uno o dos días.
Pautas para el diagnóstico
a) La presencia de amnesia, parcial
o completa, para hechos recientes de naturaleza traumática o estresante
(lo cual a veces sólo pueden ponerse de manifiesto a través de
información de terceros).
b) La ausencia de un trastorno orgánico cerebral, intoxicación
o fatiga excesiva.
Excluye:
Síndrome amnésico debido al consumo de alcohol u otras sustancias
psicotropas (F10-F19) con el mismo cuarto carácter .6.
Amnesia sin especificación (R41.3).
Amnesia anterógrada (R41.1).
Síndrome amnésico orgánico no inducido por alcohol u otras sustancias
psicotropas (F04).
Amnesia postcrítica en la epilepsia (G40.-).
Amnesia retrógrada (R41.2).
F44.1 Fuga disociativa
![[Criterios DSM IV]](../Images/dsmiv1.gif)
Fuga que tiene todas las características de una amnesia disociativa,
a la que se añade un desplazamiento intencionado lejos del hogar
o del lugar de trabajo, durante el cual se mantiene el cuidado de
sí mismo. En algunos casos puede asumirse una nueva identidad, por
lo general sólo por unos pocos días, pero a veces incluso durante
largos períodos de tiempo y con un grado sorprendente de aparente
autenticidad. Los desplazamientos suelen ser a lugares previamente
conocidos y de cierto significado afectivo para el enfermo. Aunque
existe una amnesia para el período de la fuga, el comportamiento
del enfermo durante ella puede ser aparentemente normal para el
que, sin conocerle, la presencia.
Pautas para el diagnóstico
a) Las características de la amnesia
disociativa (F44.0).
b) Un desplazamiento intencionado más allá del ámbito cotidiano
(el límite entre vagabundeo y desplazamiento depende del conocimiento
de las circunstancias locales).
c) El mantenimiento del cuidado básico de sí mismo (en
la comida, aseo, etc.) y de la interacción simple con extraños
(como el comprar billetes o gasolina, preguntar por direcciones
o encargar una comida).
F44.2 Estupor disociativo
En el estupor disociativo el comportamiento del enfermo satisface
las pautas de estupor, pero la exploración clínica y la anamnesis
ponen de manifiesto la falta de una etiología somática. Además,
como en otros trastornos disociativos, hay evidencia positiva de
una génesis psicógena en forma de presencia de acontecimientos biográficos
estresantes recientes o de problemas sociales o interpersonales
importantes.
El estupor se diagnostica por la disminución profunda o ausencia
de la motilidad voluntaria y la respuesta normal a los estímulos
externos tales como la luz, los ruidos y el ser tocado. El enfermo
permanece acostado o sentado considerablemente inmóvil durante largos
períodos de tiempo. El habla y los movimientos espontáneos y voluntarios
están ausentes o casi completamente ausentes. Aunque puede estar
presente un cierto grado de perturbación de la conciencia, el tono
muscular, la postura, la respiración y a veces la apertura y movimientos
coordinados de los ojos son tales que es obvio que el enfermo no
está ni dormido ni inconsciente.
Pautas para el diagnóstico
a) La presencia de un estupor, descrito
más arriba.
b) La ausencia de un trastorno psiquiátrico o somático
que pudiera explicar el estupor.
c) La presencia de acontecimientos estresantes recientes
o de problemas actuales.
F44.3 Trastornos de trance y de posesión
Trastornos en los que hay una pérdida temporal del sentido de la
identidad personal y de la plena conciencia del entorno. En algunos
casos el enfermo actúa como poseído por otra persona, espíritu,
deidad o "fuerza". La atención y la conciencia del entorno pueden
limitarse a sólo uno o dos aspectos inmediatos y a menudo se presenta
un pequeño pero reiterado conjunto de movimientos, posturas y manifestaciones
expresivas. Se incluyen aquí sólo aquellos estados de trance que
son involuntarios o no deseados, que interfieren en la actividad
cotidiana porque tienen lugar al margen (o son una prolongación
de) ceremonias religiosas o culturales aceptadas.
F44.4-F44.7
Trastornos disociativos de la motilidad voluntaria y de la sensibilidad
En estos trastornos hay una pérdida o alteración de las funciones
motrices o de la sensibilidad (generalmente cutánea), de acuerdo
con las cuales el enfermo aparenta tener una enfermedad somática,
y sin embargo, no puede encontrarse ninguna que explique los síntomas.
Estos suelen representar el concepto que el enfermo tiene de un
trastorno somático, lo cual puede no coincidir con la psicopatología
de los síntomas de enfermedad somática. Por otra parte, la evaluación
del estado psicológico del enfermo y de su situación social sugiere
que la incapacidad funcional consecuencia de los síntomas puede
estar ayudando al enfermo a escapar de conflictos desagradables
o a expresar de una manera indirecta una necesidad de dependencia
o un resentimiento. Aunque los problemas o conflictos puedan ser
evidentes a terceros, el enfermo suele negar su existencia y atribuye
cualquier molestia a los síntomas o a la incapacidad derivada de
ellos.
El grado de incapacidad de estos síntomas puede variar de una
circunstancia a otra, dependiendo del número y el tipo de las personas
presentes y del estado emocional del enfermo. En otras palabras,
puede haber una cierta proporción de búsqueda de atención añadida
a un núcleo central e invariable de pérdida de la motilidad o de
la sensibilidad que no está bajo el control voluntario.
En algunos enfermos los síntomas surgen en íntima relación con
una situación de estrés psicológico, pero en otros no sucede así.
Puede ser sorprendente, pero no es constante, una tranquila aceptación
("belle indifférence") de la grave incapacidad y la cual por otra
parte también puede estar presente en individuos bien adaptados
que se enfrentan a obvias y graves enfermedades somáticas.
Suele ser posible poner de manifiesto anomalías premórbidas de
las relaciones personales y de la personalidad y parientes cercanos
o amigos pueden haber padecido enfermedades somáticas con síntomas
similares a los del enfermo. A menudo se ven variedades moderadas
y transitorias de estos trastornos en adolescentes, en particular
del sexo femenino, pero los casos crónicos suelen presentarse en
adultos jóvenes. En unos pocos se desarrolla una forma repetitiva
de reacción ante estrés mediante trastornos de este tipo, cuya presentación
puede persistir mucho tiempo, ya en las edades medias y avanzadas
de la vida.
Pautas para el diagnóstico
En presencia de trastornos del sistema nervioso o cuando se trata
de un individuo con una buena adaptación previa y con relaciones
familiares y sociales normales, el diagnóstico debe ser hecho
con mucha precaución.
a) No debe haber evidencia de un trastorno
somático.
b) Debe haber un conocimiento suficiente del entorno psicológico
y social y de las relaciones interpersonales del enfermo para
permitir una presunción razonable de los motivos de la aparición
del trastorno.
F44.4 Trastornos disociativos de la motilidad
Las variedades más frecuentes son la pérdida de la capacidad de
movimiento de la totalidad o de una parte de un miembro o miembros.
La parálisis puede ser completa o parcial, con movimientos debilitados
o lentos. Pueden presentarse distintos tipos y grados de falta de
coordinación de movimientos (ataxia), en particular de las piernas,
dando lugar a extraños modos de andar o a la incapacidad de permanecer
en pie sin ayuda (astasia-abasia). Puede haber un parecido muy cercano
a casi cualquier variedad de ataxia, apraxia, acinesia, afonía,
disartria, discinesia o parálisis. Pueden aparecer también temblores
o sacudidas exageradas de una o más extremidades o de todo el cuerpo.
Incluye:
Afonía psicógena.
Disfonía psicógena.
F44.5 Convulsiones disociativas
Los movimientos de las convulsiones disociativas pueden imitar
a los ataques epilépticos, pero en las convulsiones disociativas
la mordedura de la lengua, las contusiones debidas a las caídas
y la incontinencia de orina son raras y no hay pérdida de la conciencia,
sólo si acaso un estado de estupor o trance.
F44.6
Anestesias y pérdidas sensoriales disociativas
Las áreas de anestesia de la piel suelen tener unos límites que
hacen evidente que están más bien relacionadas con las ideas del
enfermo sobre las funciones corporales que con los principios
de la psicopatología de los síntomas somáticos. Puede haber también
una discrepancia entre las pérdidas de modalidades sensoriales
distintas que no puede explicarse por lesiones neurológicas. La
pérdida sensorial puede acompañarse de parestesias.
En los trastornos disociativos la pérdida de la visión es rara
vez total y las perturbaciones visuales más frecuentes son una
pérdida de agudeza o una visión borrosa en general o una "visión
en túnel". A pesar de las quejas de pérdida visual, la movilidad
general del enfermo y las funciones motrices aisladas suelen estar
sorprendentemente bien conservadas.
La sordera disociativa y la anosmia son bastante menos frecuentes
que la pérdida de sensibilidad cutánea o de la visión.
Incluye: Sordera psicógena.
F44.7
Trastorno disociativo (de conversión) mixto
La mezcla de trastornos especificados anteriormente (F44.0-F44.6)
debe codificarse aquí.
F44.8
Otros trastornos disociativos (de conversión)
F44.80 Síndrome de Ganser
Hay que codificar aquí el trastorno complejo, descrito por Ganser
y caracterizado por pararrespuestas, por lo general acompañadas
de varios otros síntomas disociativos, y que suelen presentarse
en circunstancias que sugieren una etiología psicógena.
F44.81 Trastorno de personalidad múltiple![[Criterios DSM IV]](../Images/dsmiv1.gif)
Este trastorno es raro, y no hay acuerdo sobre hasta qué punto
es iatrogénico o propio de una cultura específica. El hecho esencial
es la existencia aparente de dos o más personalidades distintas
en el mismo individuo, y el que cada vez se manifiesta sólo una
de ellas. Cada personalidad es completa, con sus propios recuerdos,
comportamiento y preferencias, que pueden ser muy diferentes a
los de la personalidad premórbida única.
En la forma común de dos personalidades, una personalidad domina
pero nunca una tiene acceso a los recuerdos de la otra y casi
siempre cada una ignora la existencia de la otra. Los cambios
de una personalidad a la otra en la primera ocasión son súbitos,
y están estrechamente relacionados con acontecimientos traumáticos.
Los cambios siguientes se limitan a menudo a acontecimientos dramáticos
o estresantes o se presentan durante las sesiones con un terapeuta
que utiliza relajación, hipnosis o abreacción.
F44.82 Trastornos disociativos (de conversión) transitorios
de la infancia o adolescencia
F44.88 Otros trastornos disociativos (de conversión) especificados
Incluye:
Confusión psicógena.
Estado crepuscular psicógeno.
F44.9
Trastorno disociativo (de conversión) sin especificación